Definiendo el vivir

Sigo explorando en el camino del deseo. Continúan surgiéndome preguntas que sólo puedo responder en estado de contemplación ya que provienen del lenguaje esencial del alma. Meditar me permite contemplar lo que ocurre dentro y fuera de mi, desde mi, sin juicios ni pensamientos-ruido del ego en su insistente apego a ser protagonista. Al contemplarme, accedo al tiempo-espacio-arte que habito y si me quedo, surgen escenas, olores, visiones que de forma sentida y ausente de formalismos, me muestran lo esencial. Entonces, según lo libre de apego a la mente que esté, aflora el entendimiento, la comprensión, sinónimo de paz.  Es vivencia que después tendrá palabras.

Al respecto de meditar, cito a Osho que dice:

“En sánscrito tenemos una palabra especial para la meditación; la palabra es dhyana. No existe en ninguna otra lengua una palabra paralela; esa palabra es intraducible, por la sencilla razón de que en ninguna otra lengua la gente ha probado o ha experimentado el estado que denota; de manera que ningún otro idioma tiene esa palabra” (Osho, Meditación Hoy, Ed. Gaia, Madrid, 2009, pág. 9).

Lo más parecido en nuestro idioma, a pesar de la definición europea que encontramos en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), sería contemplación que proviene del latín comtemplum, plataforma junto a algunos templos donde los sacerdotes observaban el firmamento con la intención de percibir los designios de los dioses. Esta contemplación difiere de la quietud del término deseo en que ésta siente falta de lo que ha contemplado, visto o vivido, mientras que la quietud de la contemplación alude a mirar a la verdad, con apertura y exenta de pretensiones inmediatas.

Entonces y siguiendo el hilo del tema que me ocupa, si deseo es un estado de carencia y la carencia no existe como tal ya que la vida es abundancia y eterno presente, ¿qué es vivir? Y ante esta pregunta sólo me surge el instante, el momento continuo viviente donde todo sucede en mí, desde mí. Es casi como un vacío hueco donde la vida pulsa sin importarle hacia donde ni en que dirección porque no existe el error ni la equivocación, sólo la experiencia del vivir.  Así me siento yo últimamente y me pregunto si vivir sin deseo es vivir. La respuesta es inmediata: SI. ¡¿Y ya está?!!? y surge la vibración de la afirmación que más que un sí es un experimenta, vive, continúa….  Me quedo en silencio, expectante, hasta que vuelvo a respirar y cuando exhalo, todo vuelve a fluir.

A cada respiración siento el vivir y el morir, ese círculo completo del existir eterno que sigue inmutable, omnipresente, manifestando absoluta certeza. Surge en mi corazón una explosión de sentir que me emociona, inundándome de comprensión y calma. Sonrío.

Ya ha ocurrido antes. Siento ese estar presente consciente que sólo puedo sostener si respiro. El aire entra y llena, exhalo y vacío. Inhalo y llena, exhalo y vacío. Inhalo soy, exhalo soy. inhalo soy, exhalo existo. ….

La mente vacía, la mente nutrida, el cuerpo oxigenado, el cuerpo presente, nutrida de pranna o maná, quién sabe.

¿Qué es la vida? vuelvo a preguntar. La vida es vivir y es convivir. Vivir y convivir eterno.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s