cuaderno de bitácora

Qué hacer con el engaño

Primero ubicarlo, reconocerlo, saber que forma parte de la película cósmica de la vida y que su función es la experiencia de vivir y aprender a regentar la Tierra como en el Cielo. Éste es el propósito de la existencia humana. El engaño permite que encarnemos en esta escuela de Magia donde hay que descubrir la Verdad; de ahí la importancia de reconocer el engaño.

Si hemos reconocido el engaño, es que sabemos que sólo existe Dios, la Única Substancia. Si Yo Soy Eso y todo me pertenece porque no hay nada aparte de Mí, la locura a la que el humano sucumbe es vista pero no Es; forma parte de la Ignorancia o Átomo (según los antiguos rishis de la India). Para transmutarla, lo único que se me ocurre es no darle crédito pues en si misma sólo existe en la rueda de Samsara, el ciclo de reencarnaciones basadas en el Karma que es la ley en la que se identifica el ser mortal, que no deja de ser una ilusión pues somos inmortales.

Si no le doy crédito no existe, aunque el pensamiento persista en presentártelo una y otra vez. Tu ya sabes que no lo quieres, por tanto dejas de fijarte en él y acreditas sólo lo que realmente te interesa en tu vida: buenas compañías que nutran tu ser, alimentación saludable, acciones correctas, voluntad para que todo lo bueno se de, meditación y ocuparse de no distraerse con lo que nos aparta de Dios, pues El es lo Único que existe. Esto quiere decir que si algo no entendemos de Dios, hay que investigar -dentro y fuera- porqué es así y encontrar la manera de conocerle íntimamente para reconocernos qué somos y asumir nuestro verdadero papel: hacer el Cielo en la Tierra.

Siento que aquí, llegado este momento en el que reconocemos el engaño, nos cabe acudir a la Gran Madre, la que con su Amor, permanece eternamente preñada de Hijas e Hijos del Amor. Sólo el Amor puede soportar y sostener todo esto; el verdadero Amor; de ahí que debamos pasar por la ilusión perversa del engaño, para reconocer que eso no es el Amor eterno, sino sólo el amor que exige la pleitesía del poder sobre tí para autosatisfacerse como si fuera Dios siendo Lucifer, el Ángel más avanzado de la corte angélica que con la misión de coordinar el engaño para que se diera la encarnación humana, empezó a olvidarse de Dios y en ese olvido, lo substituyó por Sí-mismo pues había que tener un Dios que todo lo Es. Así, el Sí-mismo, substituyó al eternamente amoroso y creó su propio imperio de oscuridad como reflejo de la distorsionada imagen y semejanza de Dios, con el libre albedrío.

Qué hace Dios ante tal panorama? Lo contempla y lo Ama en quietud y silencio, sabiendo que todo volverá a su lugar porque no hay nada más que Uno. Las aventuras que el humano quiera vivir, están en función de su voluntad de acción. Cuando se canse de sufrir, reconocerá el camino de regreso al hogar. Es inevitable.

¿Cómo resistirlo desde la propia humanidad, cuando es observado todo este juego? Manteniendo la mirada fija en el alma, practicando los ejercicios adecuados para que así sea y conseguir la liberación con el propósito de servir a Dios. ¿Cómo?. Siendo el mensaje viviente del Consolador prometido por Jesús: el Cristo que nos habita.

¿Qué hizo Cristo? Cumplir las escrituras al pie de la letra sin desviarse ni un ápice de la Verdad. Cumplió todo lo escrito, todo, y lo consiguió siendo fiel a la Verdad. ¿Cuál es la Verdad?. La Única Verdad es Dios, la Unidad. Para que se dé, hay que percibirlo todo desde el único punto de visión verdadera: el Alma. La oscuridad querrá nublarte la visión, colocará pantallas de engaño, de memorias arquetípicas, de sueños; hará lo que sea para poseerte para sí, hará lo inimaginable para conseguirte. Mientras permanezcas firme en la batalla (Bhagavad Guita), las aguas del Mar Muerto se abrirán para dejarte paso y entrar en el Paraíso Interior. Allí te nutrirás de todo lo necesario para que se cumpla el mandato superior del Cielo en la Tierra.

La oscuridad te hará creer que te estás volviendo loca. Esa es su herramienta más mortal porque implica percibir el desamor que provoca en las mentes de los que se dejan atrapar por sus garras mortales; y digo mortales porque se nutre de la muerte repleta de pensamientos, sueños, deseos, apegos no resueltos que impulsan al ser a volver una y otra vez al ciclo de reencarnaciones, pero Tú Eres Inmortal, aquí en la Tierra como en el Cielo. No lo olvides.

Todo lo que escribes en el libro de la vida podrá ser utilizado en tu contra, como ocurrió con la quema de las Brujas, con los sabios que iban en contra del Oscurantismo de la Inquisición. No debes sucumbir ante las adversidades porque de ello depende la victoria.

Mantente firme como lo hizo JesuCristo y todos los Avatares de la humanidad. No desistieron, no renunciaron a la Verdad a pesar de ser vilipendiados, asesinados brutalmente, quemados, decapitados, torturados. Nada puede doblegar el alma, así que la salvación es identificarse en lo Único que Eres: Alma Inmortal. Todo lo demás se da por añadidura.

Ten el coraje de pasar el mensaje, de difundirlo con todos tus actos y con todos tus recursos. Tienes las bendiciones de todos nosotros. Sigue tu camino trazado desde las estrellas. No hay obstáculos que no se puedan vencer con el Amor Divino, Eterno e Inmutable.

Que así sea.

Amor y Servicio.

Del bienamar y otras venturas

Existe un lugar donde el bienamor fluye como un manantial de agua transparente y cantarina. Es un lugar secreto, no porque se oculte a la vista de nadie; sólo los ojos que ven y los oídos que oyen lo hallan. A palpas me encontraba yo merodeando por sus lares, intuyendo el lugar, escuchando el tintineo de su canto armónico pero cegada mi visión y, así andaba, tropezando una y otra vez en el mismo lugar.

Sin yo saberlo, una hada cantarina por allí revoloteaba; me observa curiosa como andaba de aquí para allá con los ojos vendados, tropezando y volviendo a tropezar. Viendo mi tormento y el afán por encontrar la fuente del BienAmar, se acercó despacito sin yo percibirlo y con delicada destreza, me desató la venda que cubría mis ojos. Pensé que había sido un sueño, pero al estar libre mi visión, como en cámara lenta y volviendo atrás, vi con claridad que fueron sus manos las que guiado las mías, propiciaron el desvelo.

Entonces percibí con pasmosa claridad que nada ocurre fuera sino está dentro, que mi deseo de ser bienamada es ilusión del persistente engaño que juega sin compasión a hacer ver lo que solo es en la imaginación. Puede parecer una locura pero no lo es; entre parecer y parecer, dejamos de creer en el poder del bienamar y andamos sujetas entre vendas y cadenas de ilusión que nos atan y amordazan con feroz insistencia, pues de ello depende su subsistencia, más tengo el sentir cansado de tanto devenir. Decido crear lo que es la única verdad. Basta de escenas de humo y falsos actores secundarios. Sólo existe lo que yo decreto así que voy a practicar la Magia, para que el BienAmar se haga real y reine en mi reino corporal.

Así sea.

Vivir sin miedo

Quiero vivir sin miedo- dicen mis lágrimas en esta mañana de niebla intensa. A veces, muchas veces, consigo olvidarme de su fuego abrasador, que más que quemar, me separa la piel de la carne reseca de temer, y escribiendo percibo que eso, … tampoco es real.

Sube mi gata a la mesa donde escribo y se mete entre mi corazón y mis manos entretenidas en escribir; entonces ronronea y se restriega entre mis dedos: me pide caricias, mimos, dulces arrumacos. Sigo escribiendo porque el hilo del dolor sigue conectado, pero su pedido es tan dulce e insistente que voy cediendo a su amar. Con suma delicadeza mordisquea mis dedos mientras continua su acompasado ronroneo. Ya no puedo escribir y sonrío; me vuelco al amor amar.

Todo se ha transformado. Ya no hay dolor contenido, ni piel resquebrajada, ni fuego abrasador,… ha cedido a la ternura y a una carantoña dulce que me dice sin palabras: todo pasa. Entonces repito “todo pasa” como un mantra que me mece y viene el recuerdo del poema de Antonio Machado que dice: Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Pasar haciendo camino, camino sobre la mar. Respiro. ¡Qué sutil el amado poeta Machado! Camino sobre la mar. Vuelvo a sonreír y ahora ya se ha instalado en mi.

María, mi gata amada, sigue sobre la mesa pero ahora está quieta, observando aquí y allí: juega con la hormiga que recorre la mesa, husmea el brote de flor que emerge de la orquídea rosácea que descansa en mi escritorio. Observa y sigue observando. Todo lo ve. Aquí se queda por si hay alguna otra urgencia que atender.

Mientras tanto, yo sigo escribiendo, para ti que me escuchas, para mí que escucho, para el humano que emerge, para el mundo que va viniendo, que ya está aquí.

Amor y Servicio

Corazón a mano

escrito el 15 de octubre con pluma de tinta azul

Regentar en el cuerpo es trascender el apego a aquello que me esclaviza. No es el cuerpo en sí mismo, pues está diseñado para esta densidad; es la identificación con él, con la limitación que representa cuando no es regentado por el alma. De ahí que relacionarse con el cuerpo ha de ser desde otro lugar donde el cuerpo es una corporeidad vivida, vivenciada como proceso natural de ascensión planetaria.

La dificultad radica en la trascendencia: eso que nos han enseñado con deficiencia porque no nos han desvelado los verdaderos significados esotéricos sino exotéricos, los que se revelaban al pueblo de forma velada por considerar que no podían ser usados por cualquiera. Y si bien, en aquellos tiempos era así, ahora ya no, puesto que todo esta desvelado para que cada quien ejerza su maestría.

El velo del engaño, necesario para pasar todas las etapas de la verdadera y única comunión con el Alma, está desvaneciéndose; ya no tiene fortaleza para resistirse. La masa crítica está despertando masivamente y la ilusión está llegando a su fin; coletea desesperada en sus últimos estertores por sobrevivir a cualquier precio, pero ya está sentenciada y ejecutándose su disolución. Se requiere un estado de atención máxima en este proceso de Ascensión planetaria, que no es ni tuyo ni mío, ni de nadie en particular. Es de la Vida.

No pierdas el tiempo en conversaciones insignificantes, 
ni en relaciones poco inspiradoras. 
Ocupa tú ser y estar en la Verdad a todas horas, 
porque el tiempo que dedicas a la Verdad 
es tiempo de provecho. 

No cedas ni un ápice en la autoridad de tu reino. 
Ama sagradamente, 
poniendo la mente a disposición del Amor.
Tú cuerpo es el cuerpo de la Tierra.
Trátalo con el alma, que es
el único lenguaje divino posible
en nuestra condición humana.

Deja que el Alma regente todas las acciones
y no os preocupéis de nada más. 
Todo está Bendecido,
Bien dicho, 
Bien diseñado,
Bien ordenado.

No hay como desobedecer,
pues el tránsito sigo su evolución.

Quien se mantenga en la desobediencia de la Gran Llamada, será transportado a la franja vibratoria correspondiente a su frecuencia.

Los tiempos son llegados. 
Resistencia pasiva. 
Vibración de Alta Frecuencia.

El éxito es inminente. 
Estad preparados.

Amor y Servicio.

Plasma-ndo la real-i-dad

12 de agosto de 2020

Escrito a mano con pluma de tinta de color lila. Para nos. 

Todo el camino recorrido parea llegar aquí, punto clave de inflexión de la Vida, donde encarno la Verdad Yo Soy.

Años de aprendizaje, aprendiendo a discernir lo que es Real de lo que es creencia, ilusión, holograma, proyección; acercándome cada vez más a la desnudez de la Verdad Yo Soy Aquí en la Tierra, creando la Realidad interna en la materia, organizando la Vida, generando la posibilidad de una nueva realidad donde nada de lo que creí es válido, porque Yo encarno la nueva realidad, el nuevo paradigma de Libertad que libera.

Mi Ser en el mundo genera posibilidades que construyen el Mundo en quinta dimensión.

Yo Soy la prueba fehaciente de que Es Real. 
Yo Soy el Ser creador que plasma lo que ya es en sí mismo.
No necesito crear nada nuevo, 
solo asentarme en la Verdad 
y dejar que Ella se manifieste
mediante la entrega de mi Conciencia dinámica.

Yo Soy el Verbo que ordena al Plasma
aquello que ha de manifestarse; 
no porque lo cree, 
sino porque ya existe,
y sólo requiere de Plena Conciencia
para que pueda manifestarse.

Yo Soy la Visión manifestándose 
en el Flujo universal de la Vida.

Nada de lo que he creído antes de ahora era consistente, sólo ilusorio; proyecciones holográficas limitantes que mantienen los seres subyugados como rebaños para alimento de otros. Pero este tiempo ha terminado. El ciclo vital de la Tierra como organismo vivo, ha llegado a su consciencia expandida a todo su Ser, o sea, a todos los habitantes de la Madre Tierra, incluso al hombre, el más débil de todos, el eslabón perdido.

El ciclo vital se ha cumplido y Ahora es el momento de la escisión: continuar con el viejo paradigma, o encarnar el nuevo paradigma. La decisión es nuestra; depende de ella nuestra permanencia en esta atmósfera o el traslado a otra adecuada a nuestro patrón vibratorio. Todo son experiencias de ser, aprendizajes de Vida en sus múltiples e infinitas variantes, tantas como sea posible, con la certeza que todas llevan al mismo punto originario: el Zero.

Claro que Somos reflejos divinos porque no hay nada más que Eso; lo que nos confunde es dónde ponemos la atención, en qué nos identificamos. Escogimos encarnar en este tiempo para colaborar a plasmar la nueva realidad. Todo lo aprendido anteriormente (sudor y lágrimas) es pasado, es ayer, es instable, perecedero, mutable. El humanoide se reedita aquí en la Tierra. Lo único imperecedero es Aquello que Es que sólo puede manifestarse cuando estamos vacías, vacías de todo lo que no tiene consistencia por sí misma. Sólo Ser.

EL mensaje se te ha repetido a lo largo del camino y tu has seguido fiel, experimentando lo que te parecía más cercano a la Verdad Única. Has experimentado muchas cosas que te confirmaban que aún había más. Cada vez más autoreferenciada, has encontrado la Verdad Única.

Crea lo que ya Eres,
manifiesta lo que está escrito.
Conoces la Voz Interior.
Ella sigue guiándote,
y nunca ha dejado de hacerlo.

Sigue esta Voz interior
que no conoce condición alguna
porque Es Aquello inmutable,
que al proyectarse,
muta sin dejar nunca de Ser:
Como el agua que puede cambiar de forma y siempre es Agua.

Mécete en la Verdad 
y Danza a su son.

Amor y Servicio.

Cuando amar es sólo y nada menos que reflexivo

Hay un amar que se me olvida. Se esconde entre el quehacer del día, en el disfrute de la mañana y el goce de la tarde, entre las hojas de los árboles acariciantes, entre el paseo con mi perro y el dormir en mi cama, entre el ordenador y las palabras, entre escribir y escribir.

Ese amar que pasa de largo, mirando de reojo, esperando un guiño que no acaba de llegar, y a pesar de mi esquivar inconsciente, permanece, me dice que no conoce la prisa pero que anda cansado de tanto despistarme.

El otro día me dijo que en el amar, hay algo reflexivo y primordial que estoy olvidando. Me sorprendí ante la reseña: yo que soy vegetariana casi vegana, que hago ejercicio, meditación, yoga, paseo diario por la naturaleza, vida contemplativa, servicio a la comunidad, cuido de mi jardín y mis animales, de mi casa, de mi piel, de descansar, de mantener relaciones saludables con personas y ambientes nutricios, que me siento sonreir por dentro y el corazón contento… qué me estaba señalando?. A mí?.

Pues sí, a mí. Concretamente a la manera en cómo me alimento; no los alimentos que como, sino cómo los como, desde dónde, para qué, cuál es la intención. Y allí me reconocí. Bajé la cabeza y asentí.

Este conflicto es tan antiguo en mi que ni me acuerdo. Sí recuerdo que de pequeña siempre me sentaba a comer sin hambre, sin apetito, sin deseo de comer, y mi mamá sólo quería que comiera más de lo que comía. Recuerdo su cara de preocupación y sus comentarios angustiados sobre mi comer; tan obsesionada se puso la mujer, que me dio un brebaje de la época que abría el apetito. Se llamaba – Kina San Clemente- Da unas ganas de comerrrrrrrr- decía el anuncio, por si a alguna le resuena.

Efectivamente lo consiguió. A fuerza de tanto insistir y verla sufrir, conseguí comer lo que me ponía en el plato, y no sólo eso, sino rebañarlo hasta que estuviera limpio sin rastro de comida. Tanto fue así que el indicador de la saciedad quedó alterado y ya no sabía cuándo era suficiente.

De joven no tenía problemas de sobrepeso; empecé después del primer embarazo con dietas, ayunos, y un sinfín de métodos que nunca acababan de funcionar porque el vacío no estaba en el estómago, sino en el cuerpo más sutil que fue organizando el físico en la medida que descubría el amarme sobre todas las cosas. Con el tiempo dejé de pesarme y empecé a amar aquel cuerpo desconocido, ha aceptarlo tal y como era a pesar que no reconocerlo. Nunca he tenido más de 5-6kg de sobrepeso, no lo soportaba. Me compensaba con ayunos programados que me devolvían la imagen con la que sentía comodidad, así que nadie percibía ese desorden interno, esa desconexión con mi verdad.

Han pasado muchos años desde entonces. Amo mi cuerpo, mis arrugas, amo lo que hago, disfruto haciéndolo, amo mi vida tal como es, y… ha llegado el momento de alinearme con mi alma en este punto donde las creencias, la cultura, las costumbres sociales, tienen un peso muy pesante, del que quiero desprenderme ya, porque ya no quiere demorar más lo inevitable.

Mi naturaleza es esencialmente pranica (prana o fluido vital de todos los seres vivos). Me he resistido durante años, más de 20 y aunque he hecho incursiones en la nutrición pranica, el peso de la cultura y las costumbres sociales, los hábitos familiares, las relaciones, las mesas y las comidas como lugar de encuentro, … todo eso acababa condicionándome y regresaba a la costumbre de comer, sin ganas de hacerlo.

Me he debatido entre juegos mentales que me apartaban de mi natural Ser en el mundo, pero ahora ya no tiene sentido. Yo soy pranica. Lo digo en voz alta porque ya no quiero ocultarlo más, pues no es al mundo a quien se lo oculto, es a mí que me doy la espalda y dejo de honrarme, de gozar en la que soy de verdad.

Soy pranica y he tenido miedo de asumirlo, por el qué dirán, por la incomprensión, por la exclusión, por el estar en familia, por las cenas de amigos, por las comidas sociales, por el encuentro en la cafetería,… pero ahora ya eso no tiene suficiente peso. Mi cuerpo me exige compasión. Ama aquello que eres en todas sus consecuencias, sin dejar la más mínima partícula del Ser sin ser amada como se merece.

Sí. Entre otras cosas, me alimento del prana y ya no quiero maltratarme más con costumbres que no son de mi alma. Quiero honrar al Ser Yo Soy sin reservas ni condiciones.

Lo dejo escrito para que así Sea, así Es, así está dicho.

Gracias.

Amor y Servicio

Despertar cuando todavía es de noche

Sin dejarme llevar por la mente que en seguida divaga por los intrincados caminos del ir y venir, decido levantarme en pleno silencio, cuando la noche aún es noche y no se puede distinguir si hay la luz en el día. Y es que la Vida es así, simplemente así de simple, de entramada; así de misteriosa.

La brisa nocturna deja la piel fresca. A penas se escucha el zumbido de las aves al volar, ni el susurro de los suaves cantos apuntando el nacimiento del próximo amanecer. Todo parece sumido en ondas de Paz silente que abrazan el alma sin recuerdo, desnuda de historia, vacía de mente.

Siento un gran Estar que no tiene palabras que decir ni contar. Aún así escribo pues al escribir percibo con claridad la intención del Supremo Ser que es la de experimentar. Y me dejo mecer en el sustrato de la bienaventuranza con la certeza de ser gobernanta de galera, capitana de la barca que me lleva, gerente de mi expresa, que no es mía sino de mí.

Mi querido compañero, roca, blanca, fiel amigo, duerme plácidamente en el suelo fresco de la noche. Su respiro pausado, me devuelve a un lugar que siempre ha sido aún sin acordarme. Y me siento vacía, desnuda de tiempo, danzando en la noche sin Luna, despierta y sonriendo.

Nadie y Nada se encuentran en ese instante de Pura Consciencia. No preciso entender, sólo saber y obedecer el mandato de Ser: Aquí en la Tierra como en el Cielo. Soy Yo, Yo Soy.

La suave brisa nocturna llevará el aliento del despertar allí donde estés en tu soledad, y un beso tierno de amado amanecer colmará la sed de Paz y Ternura. Los primeros vestigios del día iluminaran las conciencias dormidas recordando que Todo está dentro, en el interior. Fuera sólo son reflejos.

La Vida seguirá siendo sin más.

amar la palabra escrita es recrear la atmósfera del arte de la escucha

la lectura tiene piel y contacto, voz, susurros, silencios suspendidos, gestos, miradas, encuentros. Leer es un acto de amor amando; sólo así los libros perduran.

Estaba buscando información por la red sobre algo que ya no recuerdo, cuando me crucé con las sugerencias de YouTube. Una imágen me captó la atención: el dibujo de un hombre que parecía danzar contento en medio de una hermosa librería repleta de libros. El título del cortometraje mencionaba fomentar la lectura.

Cuando hablamos de lectura según el público que nos escuche, observamos diferentes reacciones. En adolescentes y jóvenes, suele aparecer una cara de aburriendo o un comentario tipo “a mi no me gusta leer”, “me cansa leer”, “vaya rollo” o algo parecido. Siempre pienso que probablemente no han tenido tiempo (ni en calidad ni en cantidad) para encantarse con el universo del leer.

Mi primer recuerdo con la lectura me lleva a los cuentos ilustrados de gran formato, todo imágenes y con poca letra. Me entretenía con los detalles de los dibujos mientras me imaginaba la historia que había detrás de ellos. Después venía el interés en saber qué contaban aquellas palabras, si se asemejaba a lo que yo había imaginado o me sorprendería con tantísimas posibilidades. Las ilustraciones me invitaron a fundirme en el universo infinito de lo insospechado.

Los espacios donde los libros aguardan y guardan

Entrar en una librería y perderte entre libros es una distracción poco fomentada. En las librerías es común encontrar espacios donde entretenerse con algún ejemplar curioso encontrado en las múltiples estanterías. Por supuesto hay que ser cuidadosas con los libros; cada uno de ellos esconde tesoros que pueden acompañarnos a lo largo de tooooda la vida, incluso más allá de ella, pues los libros son casi inmortales. Y digo casi porque el tiempo es muy distinto para ellos, de hecho no lo conocen; sólo saben que las hojas van amarilleando y pierden su suave textura, se resecan y se vuelven ruidosas, con olor a añejo, pero su historia está intacta esperando pacientemente la mirada amiga que le recuerde una vez más el hermoso arte de escuchar.

Las bibliotecas son también un lugar extraordinario para disfrutar de los tesoros que ocultan los libros. Si te fijas en los estantes, hay multitud de tapas con colores, tamaños y formatos distintos, y si te entretienes a ojearlos, encontrarás infinidad de tipografías, ilustraciones,… una feria para los sentidos y la imaginación.

Para mí, el mejor lugar para mirar y entretenerme con los libros es la zona de la lectura infantil ya sea en librerías como en bibliotecas. En ese espacio reservado para las más pequeñas, el sonar y resonar de las criaturas preguntando a sus mayores eso y aquello, sus risas, su asombro, su intento de susurrear,… me transporta a la aventura de viajar mientras miro y ojeo libros, cuentos y historias que caen en mis manos por el arte del estar.

Entusiasmarnos por la lectura puede suceder a cualquier edad, aunque la mejor es cuando somos aún criaturitas. Amar los libros es fácil si de pequeñas nos enseñan a conocerlos, a descubrirlos, a encantarnos, a saborearlos como si fueran un rico helado o la tarta que hace la abuela, o el pan de mamá.

Quizás cuando leas esto pensarás que sí, que es verdad, pero no hay tiempo para tanto entre el trabajo, la casa, la comida, la ropa, los baños, … solo se piensa en descansar, pero déjame decirte que el tiempo es un estado de consciencia que debemos aprender a usar para amar las pequeñas cosas, las más insignificantes, los instantes, todo lo que parece demasiado diminuto pero es donde se halla el gran tesoro. No dejes que el reloj protagonice tu vida. Enseña a tus peques el arte de amar, no tanto por el amar que también, sino por el arte que es la expresión humana de la Vida. Con el arte todo puede ser expresado, absolutamente todo, incluso lo que no hemos aprendido a nombrar.

Yo tengo la gran suerte de trabajar también con personas ancianas. Son de la generación de cuando la escuela no era para todas y muchas de ellas se quedaron en la puerta sin poder entrar; tenían que trabajar ayudando a la família, o en casa o en la fábrica aún siendo niñas. “Mis ancianas” se sienten analfabetas porque no pudieron estudiar y aprender a leer y escribir bien, fluidamente– como dicen ellas, pero son mujeres sabias. Saben todo sobre el arte de escuchar.

La lectura es el arte de escuchar

Para fomentar la ilusión por la lectura, sea la edad que sea, precisamos educar en el arte de la escucha. El arte de escuchar se ha olvidado; se confunde con el quedarse embobada delante de una pantalla de televisión, ordenador, play station, telefonía móvil, o lo que sea. Es verdad que en el mundo actual regido por el reloj que controla el tiempo para cada cosa, el convivir se reduce a descansar. Esto hace que el recurso de la televisión y de las pantallas para entretener a los más pequeños que siguen sin parar hasta caer dormidos, sea cada vez más común, pero las consecuencias de ello es desatender al humano y así nos va.

Escuchar un cuento contado, una historia leída, en família, en el regazo de la mamá, del papá, en los brazos de la abuela, conlleva una magia que nunca debemos olvidar. No es sólo la voz y sus tonos actuando como ondas vibratorias capaces de generar estados de satisfacción, ternura, pertenencia, afecto,… es la piel que surge con el contacto, la mirada, los silencios entre frases, las preguntas que demandan atención, las explicaciones adicionales, la imaginación genuina que se despierta, la risa y la complicidad. No hay nada comparable a la calidez de un cuento contado por alguien presente y amante.

El arte de escuchar va más allá del oído, es cuerpo, sentidos y alma. Al escuchar, estamos invitando a leer lo que escuchamos y a interpretar lo que imaginamos. Leer no se reduce a los libros; abarca el mundo entero. Leer la Vida, cómo es el vivir, cómo oscilan sus colores y matices, cómo juegan los astros y las estrellas, cómo hablan las plantas y los animales,…

Con el sembrar ilusión por escuchar, contemplar, recrear el momento de estar juntas piel con piel, vendrán los primeros brotes vigorosos y excitados por aprender a leer las sílabas que componen palabras que hacen frases que hacen historias, y ….. si el campo se ha cuidado y cultivado con el suficiente esmero, tiempo, cariño y juego, llegará la cosecha que seguro sorprenderá, sea la que sea. En cualquier caso, siempre permanecerá el vínculo de amor del sentir, pensar y contar.

Para finalizar, te dejo este corto; me ha parecido apropiado para despertar situaciones de escucha, de diálogo, de compartires… Lo recomiendo a partir de 6-7 años en adelante, aunque la edad es solo una sugerencia. Mi deseo es que te inspire.

Con Amor y Servicio.

.la próxima vez

Me impacto el verso d la poetisa Mary Oliver. Gracias Mariposa del 67.

Mariposadel67

.la próxima vez

“La próxima vez lo que haría es mirar
la tierra antes de decir algo. Detenerme
justo antes de entrar en una casa,
y por un minuto ser emperador
y escuchar el viento
o el aire inmóvil.

Cuando alguien me hablase para
culparme o alabarme, o solo por pasar el rato,
le miraría la cara, cómo la boca
debe trabajar, y vería cada tensión, cada
signo de lo que alzó la voz.

Y sobre todo, conocería más –la tierra
apoyándose en sí misma y levantándose, el aire
encontrando cada hoja y cada pluma sobre
el bosque y el agua, y en cada persona
el cuerpo resplandeciendo dentro de la ropa
como una luz.”

-Mary Oliver

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Next Time

“Next time what I’d do is look at
the earth before saying anything. I’d stop
just before going into a house
and be an emperor for a minute
and listen better to the…

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Dedícate a lo que te apasiona

Somos personas, del latín per sonare, para sonar. Cada una de nosotras es un sonido único. No lo olvides. ¡Suena!