El arte de la meditación

El don de la paz cuando es rechazada

Transcribo el texto que me inspira escribir y compartir contigo mi reflexión. Dice así:

(…)En toda casa a la que entréis, saludad a sus ocupantes con humildad, considerándolos manifestaciones de Dios. Si esa casa es espiritualmente digna, bendecidla para que perciba la paz de vuestras almas. Pero si la encontráis desprovista de receptividad y de interés, orad por los que moran en ella, y permitid que regrese a vuestra alma el don de la paz que ellos han rechazado.

Paramahansa Yogananda, en La Segunda Venida de Cristo. La resurrección del Cristo que mora en tu interior. Volumen II.

Cuando he leído “permitid que regrese a vuestra alma el don de la paz que ellos han rechazado“, he comprendido con mayor profundidad la Ley del Dar y Recibir. Este dar está equilibrado con la acogida y la receptividad y esa parte de las enseñanzas cristianas, no la recuerdo, aunque yo no soy de iglesia pero sí la vida y las enseñanzas de Jesus-Cristo siempre me han acompañado, aún sin entenderlas en su mayoría. Yo me quedé con dar sin mirar a quién y sin esperar nada a cambio, y en ese dar aún sin ser bien acogido, me agoté.

Con el tiempo, el cansancio producido por el desamor como respuesta, se fue tornando en queja. ¿Qué estaba fallando? ¿Algo no estaba funcionando bien?. Y seguí intentándolo una y otra vez con escasos éxitos. En mis reflexiones íntimas me exigía más dedicación, más empeño pero el agotamiento creía, así que empecé a quejarme primero flojito, después de viva voz, luego a gritos. La respuesta siempre era la misma, “la vida es dura. Acostúmbrate”. – ¿De verdad es asi la Vida? pensaba estupefacta. – Ha de haber algo, un sentido. Estoy segura.- me repetía.

De a poco, o quizás fue a golpes, según como se mire, fui descubriendo que el amar es un verbo reflexivo y cuando me amo, me recargo de la Fuente inagotable y puedo seguir amándome de tantas formas diferentes que no necesito ser reconocida por nada más que por mi interior. Aún así, la clave que hoy me ha brindado Paramahansaji es fundamental para entender que aquello que se da y no es bien recibido, me permito que regrese a la Fuente, pues de otra forma se desperdicia. Es una profunda ecología sagrada.

Para regresar , he de dar el permiso porque nada en la vida ocurre sin consentimiento previo. Eso también lo aprendí con el tiempo. Hay que pedir, decir, nombrar, con el corazón humilde y henchido de dicha, una y otra vez hasta que dentro y fuera se alinean y la Red Universal de Amor que todo Es, vibra con la misma frecuencia de Abundancia y Prosperidad que te habita; entonces se da el “milagro”. Parece como si fuera El Secreto pero sin el New Age. Todo es de corazón, con humildad y devolución, algo que he descubierto hace poco y es realmente hermoso, sin palabras.

Dar cuando es bien recibido, cuando el dar se vuelve fuente de nutrición de dos vías haya o no receptividad. Siempre hay el retorno al hogar donde el calor del fuego divino permanece encendido por la Gracia de Dios Padre-Madre que habita dentro de cada ser.

Quejarse a gritos era de locas. Ahora que tengo calma y sosiego ante las adversidades, ahora que ya no me dominan porque mi mente permanece silenciosa; ahora que medito y funciona, para algunos sigo siendo loca. La diferencia es que ahora esta locura me satisface como nunca nada me había satisfecho antes.

Gracias.

Amor y Servicio

Conocer a Dios en mi interior

La meditación o sea, la relajación completa o separación de la mente de los inquietos sentidos, es la única forma de conocer a Dios”. Paramahansa Yogananda.

¿Por qué dice esto Paramahansaji de una forma tan categórica?

Mientras medito o intento meditar con el anhelo de conocer a Dios en mi interior, la mente se distrae con pensamientos que me vinculan a los sentidos, a las percepciones, a los anhelos, a revisar lo que ha sido y a diseñar lo que quiero que sea; y así ando distrayéndome de lo Único que es Real, el Alma.

Cuando percibo mi mente inquieta, entonces pongo mi voluntad en regresar al dulce y cálido hogar (el bulbo raquídeo conectado al Tercer Ojo o Ojo Único). A menudo no es tan fácil como decirlo; mientras retorno al punto de partida, en ese corto camino vuelvo a desviarme con sutilidades que parece que sean lo más importante de la vida porque tienen que ver con mis deseos, anhelos de felicidad y abundancia de cosas buenas, pero son pensamientos sujetos a la percepción del ser mortal, a la rueda de Samsara o Ley del Karma, que me sujeta a la ilusión, a Maya. Este juego divino del vivir, algunos lo llaman el conocimiento del Bien y el Mal, más insisto, es desde la percepción del ser mortal sujeto a la Ley del Karma.

Cuando nos percibimos como Alma, la vivencia cambia. Eso ocurre, como dice Paramahansaji, cuando me separo de la mente identificada en los sentidos y me concentro en lo que Soy más allá de la forma. Entonces encuentro el Alma, pacíficamente aquietada, observando y siendo la Observación misma. Y sí, puedo vivenciar la verdad que dice que Dios nos creó a imagen y semejanza suya para regentar la Tierra. No lo digo yo, lo dicen las sagradas escrituras de Occidente y Oriente.

Regentar, regir, dominar. Son palabras que desde el ser mortal atrapado por el engaño, están asociadas a la violencia, la imposición, la ira, el castigo, el sufrir, que es justamente lo que define al Engaño y es como en Occidente nos han mostrado a Dios Padre, como si Ello (Dios Padre) fuera dual. Mas allá de toda éste drama, justo en el centro de todo, se halla la Única Verdad, Brahma, Dios, Madre, Gran Espíritu, llámale como quieras, y aquí hago mención a la capacidad holográfica del cerebro de percibir mucho más de lo que lo que estamos acostumbras, porque no nos educan a dar crédito a lo que realmente percibimos cuando aún somos infantes. Enseñamos a nuestras hijas e hijos a separarse de la Unidad al inculcarles desde bien pequeñas el yo y el tú como algo separado, diferenciado. Es una de las cosas que más cuesta aprender cuando somos pequeñas, porque va en contra de nuestra percepción natural. A fuerza de insistir e insistir, terminamos creyendo en la separación y la instalamos como verdad de tal manera que llegamos a sentirnos separadas, diferenciadas, disociadas de la Fuente de la que provenimos. Creo sinceramente que hemos de cambiar este hábito y substituirlo por educar en la Conciencia Crística y la Consciencia Cósmica. Esto puede evitar mucho sufrimiento.

Nosotras, madres y padres, somos las principales agentes del Engaño. Fuimos adiestradas para repetir el patrón que sostiene la Matrix pero ahora ya no podemos sostenerla más pues el Velo se está desvaneciendo. Es el ciclo natural de la Vida. Los antiguos rishis de la India lo llaman yugas o ciclos cósmicos. Así que no es tanto un mérito nuestro el destapar la madriguera del Topo, que también; es la función colectiva de la Unidad que impulsada al cambio por la inercia de la Vida, sigue el camino trazado por el Orden Cósmico. Aún así, como individualidades o consciencia dinámica dotada de libre albedrío, podemos decidir qué camino tomar para vivir lo inevitable: el camino regio o el del sufrimiento. Llegaremos al mismo centro, pero de manera muy distinta.

En el camino regio disfrutaremos de la Abundancia Divina con satisfacción, alegría y confianza. En el camino del sufrimiento nos agotaremos en la búsqueda de la felicidad insatisfecha porque no podemos hallarla en lo que es perecedero. Moriremos una y otra vez hasta que decidamos poner fin al sufrir y regresaremos al camino regio que, como dice Yogananda, es el único para conocer a Dios en nuestro interior. O sea, tomate tiempo para meditar, para alimentarte correctamente, para descansar y cultivar compañías y relaciones que ennoblezcan tu alma. Si decides tomarte la meditación o el arte de conocer a Dios en tu interior como prioridad, todo lo demás se beneficiará en pos de la Alegría de Vivir.

Esto es lo que ha mi entender, dice Paramahansa Yogananda, mi amado maestro.

Amor y Servicio