fragmentos de textos

Partes de escritos de autores que inspiran a spatiotempo ars

El problema

«El problema no está ahí para ser resuelto, sino disuelto»

De la vulnerabilidad humana

«La vulnerabilidad no es debilidad», dice Brene Brown. La vulnerabilidad es la condición humana en la que aprendemos a ser en el mundo. Manejarnos en la vulnerabilidad, asumirla y honrarla, es vivir en la autenticidad del ser. Me inspiró el escrito de Álvaro Merino en su blog «Pulgada a pulgada«, titulado «El poder de la vulnerabilidad«. En él adjunta la breve charla de Brene Brown compartiendo su saber sobre vulnerabilidad. Muy inspirador.

Os dejo con la compañía de Simone de Beauvoir; un breve fragmento de su obra  «El segundo sexo». Me evoca los inicios de la vulnerabilidad humana.

En un principio, el mundo sólo está presente para el recién nacido en forma de sensaciones inmanentes; sigue inmerso en el seno del Todo, como en los tiempos en los que habitaba las tinieblas de un vientre; alimentado con el pecho o el biberón, le embarga el calor de una carne maternal. Poco a poco, aprende a percibir los objetos como distintos de él: se diferencia de ellos y al mismo tiempo, de forma más o menos brusca, se aparta del cuerpo nutricio; a veces reacciona ante esta separación por una crisis violenta (1), en cualquier caso, en el momento en que se consuma -más o menos a los seis meses- empieza a manifestarse mediante gestos, que se convierten en verdaderos cortejos, el deseo de seducir al otro. Esta actitud no se define con una elección razonada, pero no es necesario pensar una situación para hacerla existir. De forma inmediata, el niño de pecho vive el drama original de todo existente, que es su relación con el Otro. El hombre vive su abandono en medio de la angustia. Huyendo de su libertad, su subjetividad, quisiera perderse en el seno del Todo: es el origen de sus fantasías cósmicas y panteístas, de su deseo de olvidar, de dormir, de éxtasis, de muerte. Nunca consigue abolir su yo separado, per al menos desea alcanzar la solidez del en-sí, quedarse petrificado como cosa; singularmente cuando aparece congelado por la mirada del otro empieza a percibirse como un ser. Hay que interpretar las conductas del niño desde esta perspectiva: en forma carnal, descubre la finitud, la soledad, el abandono en un mundo extraño; se trata de compensar esta catástrofe alienando su existencia en una imagen cuya realidad y valor fundamentará el otro. Al parecer, a partir del momento en que percibe su reflejo en los espejos -momento que coincide con el del destete- empieza a afirmar su identidad (2): su yo se confunde con este reflejo de tal manera que sólo e forma al alienarse. Independientemente del papel más o menos grande que desempeñe el espejo, es seguro que el niño comienza hacia los seis meses a comprender los gestos de sus padres y a percibirse bajo su mirada como un objeto. Ya es un sujeto autónomo que se trasciende hacia el mundo, pero sólo se encontrará consigo mismo en una imagen alienada.

Cuando el niño crece, lucha de dos formas contra el abandono original. Trata de negar la separación: se acurruca en los brazos de su madre, busca su calor vital, exige sus caricias. Trata de hacerse justificar por la opinión ajena. Los adultos se le aparecen como dioses: tienen poder para conferirle el ser. Experimenta la magia de la mirada que le metamorfosea en un delicioso angelito o bien en un monstruo. Estos dos sistema de defensa no se excluyen:  todo lo contrario, se completan y se interpenetran. Cuando la seducción triunfa, el sentimiento de justificación encuentra una confirmación carnal en los besos y las caricias recibidos, el niño expresa la misma pasividad feliz en el regazo de su madre bajo su mirada cariñosa. Durante los tres o cuatro primeros años no existe diferencia entre la actitud de las niñas y la de los niños; todos tratan de perpetuar el estado de felicidad que precedió al destete; en ambos encontramos conductas de seducción y de cortejo: los niños están tan deseosos como sus hermanas de gustar, de provocar sonrisas, de hacerse admirar.

Es más satisfactorio negar el desgarramiento que superarlo, más radical perderse en el corazón del Todo que hacerse petrificar por la conciencia ajena: la fusión carnal crea una alienación más profunda que cualquier rendición anta la mirada ajena. La seducción, el cortejo representan un estadio más complejo, menos fácil que el simple abandono en los brazos maternos. La magia de la mirada adulta es caprichosa; el niño pretende ser invisible, sus padres entran en el juego, lo buscan a tientas, se ríen y bruscamente declaran : «Ya basta, no eres invisible en absoluto.» Una frase del niño divierte a todo el mundo, pero la repite y todos se encogen de hombros. En este mundo tan inseguro, tan  imprevisible como el universo de Kafka, se tropieza a cada paso (3). Por esa razón tantos niños tienen miedo de crecer; se desesperan si sus padres dejan de sentarlos en las rodillas, de aceptarlos en la cama: a través de la frustración física, experimentan de forma cada vez más cruel el abandono del que el ser humano siempre toma conciencia con angustia.

Aqui empiezan a aparecer las niñas como privilegiadas. Un segundo destete, menos brutal, más lento que el primero, aleja el cuerpo de la madre de los abrazos de sus hijos, pero los besos y caricias se niegan sobre todo a los niños; a la niña se le sigue mimando, puede vivir pegada a las faldas de su madre, el padre la sienta en sus rodillas y le acaricia el pelo; la visten con ropas suaves como besos, los adultos son indulgentes con sus lágrimas y sus caprichos, la peinan con esmero, se ríen con sus gestos y coqueterías: los contactos carnales y las miradas complacientes la protegen de la angustia de la soledad. Sin embargo, al niño le prohíben incluso la coquetería; sus maniobras de seducción, sus farsas molestan. «Un hombre no pide besos… Un hombre no se mira en el espejo… Un hombre no llora», le dicen. Quieren que sea «un hombrecito»; sólo liberándose de los adultos contará con su aprobación. Sólo gustará cuando no lo esté buscando. (…)

(1) Judtih Gautier relata en sus recuerdos que lloró y se desmejoró tan lamentablemente cuando la separaron de su nodriza que hubo que reunirlas de nuevo. No fue destetada hasta mucho más tarde.

(2) Esta teoría es la que propone el doctor Lacan en Complexes familiaux dans la formation de l’individu. Este hecho, de una importancia primordial, podría explicar que durante su desarrollo «el yo conserve la imagen ambigua del espectáculo».

(3) En L’Orange bleue, Yassu Gauclère dice a propósito de su padre: «Su buen humor me parecía tan temible como sus impaciencias, porque nada me explicaba lo que lo podía motivar… Insegura ante sus estados de ánimo como lo habría estado ante los caprichos de un Dios, lo reverenciaba con inquietud… Lanzaba mis palabras como si jugara a cara o cruz, preguntándome cómo serían acogidas». Y más adelante relata la anécdota siguiente: «Como un día, después de que me regañaran, empecé con mi letanía: Tabla vieja, cepillo de encerar, horno, palangana, botella de leche, sartén, etc., mi madre me escuchó y soltó una carcajada… Unos días más tarde traté de utilizar mi letanía para calmar a mi madre que me había vuelto a regañar. Nunca lo hubiera hecho. En lugar de reírse, aumentó su severidad, y me gané un nuevo castigo. Me dije que la conducta de las personas mayores era decididamente incomprensible».

 «El segundo sexo. Vol II. La experiencia vivida» de Simone de Beauvoir.

Seguidamente encontraréis el vídeo de la segunda charla de Brene Brown que continua desarrollando el tema de la vulnerabilidad. Se titula «Escuchando la vergüenza».

Biología del fenómeno social

Autor: Humberto Maturana R

Libro: La realidad: ¡objetiva o construida?. Fundamentos biológicos de la realidad. Parte I

Nuestra individualidad como seres humanos es social, y al ser humanamente social es lingüistícamente lingüística, es decir, está inmersa en nuestro ser en el lenguaje. esto es constitutivo de lo humano. Somos concebidos, creemos, vivimos y morimos inmersos en las coordinaciones conductuales que involucran las palabras y la reflexión lingüística, y por ello y con ello, en la posibilidad de la autoconciencia y, a veces, en la autoconciencia. En suma, existimos como seres humanos sólo en un mundo social que, definido por nuestro ser en el lenguaje, es el medio en que nos realizamos como seres vivos, y en el cual conservamos nuestra organización y adaptación. En otras palabras, toda nuestra realidad humana es social, y somos individuos, personas, sólo en cuanto somos seres sociales en el lenguaje.

Fragmento del capítulo Biología del fenómeno social. Sociedades humanas.

Habitar humano – Libro de Ximena Davila y Humberto Maturana

Me fascina cómo utilizan las palabras estas dos mentes pensantes-actuantes para describir y transcribir sus sentires, sus deducires, su observar lo humano.

Transcribo un breve fragmento del libro «Habitar humano» en donde encontramos seis ensayos relacionados circularmente con la intención de evocar distintos aspectos de nuestros sentires de nuestro habitar biológico-cultural. Para mí es una experiencia sensorial ya que las palabras son utilizadas por Ximena y Humberto de tal forma que vacían la mente de conceptos y preconceptos, ocupándolos de un lenguajear de sentires que juguetean en el inconsciente a ser autoreferenciados  y así despertar al subconsciente hipnotizado de creencias culturales que hemos adoptado como verdades.

Deseo que lo disfrutes.

El origen de lo humano surge en el origen espontáneo de la familia como un modo cercano permanente de convivir en la intimidad del placer y el bien-estar psiquíco-corporal-relacional que hace posible el surgimiento del lenguajear en el hacer cosas juntos como un convivir en coordinaciones recursivas de coordinaciones deshacer consensuales. Al surgir de este modo lo humano, se hace evidente que es el amar la emoción funda la familia ancestral en el sentir íntimo y relacional que genera, conserva y realiza lo humano como un modo de vivir y convivir.

Al surgir el vivir en el lenguajear en el hacer juntos las cosas del vivir cotidiano en el placer de la cercanía del convivir con el surgir de la familia ancestral, surge a la vez el conversar en la intimidad relacional recursiva que entrelaza las coordinaciones de haceres de éste con el fluir del emocionear del convivir que se vive.

(…)

Hay autores que con sus palabras me llenan de conceptos con sus saberes, otros de emociones con sus sentires, otros me elevan con sus oraciones habladas, otros me colman, otras me elevan, otras me cansan,…. Ximena y Humberto me producen un efecto orgánico centrado en el juego de mi intelecto. Su lenguajear libera mi mente de palabras conceptuales y las resignifica en un entretejer que constantemente me sorprende porque siento que yo también formo parte de esa misma creación semántica.

Si te interesa puedes comprar el libro a través de internet porque en España no lo he encontrado todavía. O puedes leerlo en pdf también aunque encontraras una copia privada con fines exclusivamente educacionales. Es el primer libro de la colección Instituto Matríztico JC Sáez Editor.

«Quien recibe una idea de mí, recibe instrucción sin disminuir la mía; igual que quién enciende su vela con la mía, recibe luz sin que yo quede a oscuras»  Thomas Jefferson

Saludos cordiales.

La verdad del sistema

Comparto este discurso de Julio Anguita por su lucidez en la disección del sistema. Resignificar la política.

El ojo de los cíclopes mitológicos

Fragmento del Discurso 10 de «La segunda venida de Cristo», vol I, Paramahansa Yogananda.

El ojo espiritual situado en el centro crístico (en el entrecejo) es la puerta que se abre hacia el cielo, a través de la cual uno puede entrar a las esferas divinas en forma consciente y como visitante bienvenido. El ojo de los cíclopes mitológicos es un concepto verdadero, pero lo es como instrumento espiritual -y no malévolo- de percepción. En el tercer ojo de los dioses encontramos una ilustración más precisa: por ejemplo, el aspecto de Dios como el Señor Shiva -el poder de disolución de Dios para renovar las formas creadas- se representa con dos ojos físicos y un ojo divino en medio de la frente. De modo similar, en los seres astrales, los ojos físicos son apenas visibles: la visión se produce a través del ojo espiritual intuitivo. Aquellos que son lo suficientemente avanzados como para vislumbrar el cosmos físico desde su hogar celestial abren los dos ojos cuando desean contemplar la relatividad de la materia.

Cick para enlace a fotografias astronómicas

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A través del Yoga se explica que los dos ojos físicos son una exteriorización de las fuerzas sutiles que se encuentran en le ojo único espiritual del cuerpo astral. Desde el asiento del ojo espiritual, situado en el centro sutil del bulbo raquídeo, fluye una corriente bifurcada de energía vital hacia los ojos físicos, operación que da lugar a la percepción dual o dimensional de la materia. En la meditación profunda, cuando la mirada de ambos ojos se concentra en el entrecejo, se unen las corrientes duales positiva y negativa que fluyen desde el bulbo hacia los ojos, y aquel que medita puede contemplar el ojo «único» u ojo espiritual.

Cuerdas que tejen Universo

El Dr. Brien Green, profesor de Física de las Universidades de Cornell y Columbia, explica que a finales del siglo XX la ciencia había determinado que el universo físico estaba formado por un número muy reducido de partículas fundamentales de diferente tipo de «material», dice Green. «El «material» del electrón, por ejemplo, poseía carga eléctrica negativa, mientras que el «material» del neutrino no tenía carga eléctrica. La teoría de cuerdas altera esa imagen radicalmente cuando afirma que el «material» de toda la materia y de todas las fuerzas es el mismo». 

Dice Green en su libro El tejido del cosmos: Espacio, tiempo y la textura de la realidad (Crítica, Barcelona, 2006):

«Según la teoría de cuerdas, hay sólo un ingrediente fundamental – la cuerda-. Igual que una cuerda de violín puede vibrar con pautas diferentes, cada una de las cuales produce un tono musical diferente, los filamentos de la teoría de supercuerdas también pueden vibrar con pautas diferentes. […] Una cuerda minúscula que vibra con una pauta tendría la masa y la carga eléctrica de un electrón; según la teoría, semejante cuerda vibrante podría ser lo que tradicionalmente hemos llamado un electrón. Una cuerda minúscula que vibra con una pauta diferente tendría las propiedades exigidas para identificarla como un quark, un neutrino o cualquier otro tipo de partícula. […]. Cada una aparece de una pauta vibratoria diferente ejecutada por la misma entidad subyacente. […] En el nivel ultramicroscópico, el universo sería parecido a una sinfonía de cuerdas que da existencia a la materia«.

Paramahansa Yogananda dice en su libro La segunda venida de Cristo, vol I:

«El Espíritu, en su aspecto de inteligente Espíritu Santo, o Vibración creativa de Om, se convierte en materia cambiando las frecuencias de la vibración cósmica creativa. La Inteligencia Cósmica se transforma en movimiento cósmico inteligente, o vibración de la conciencia, la cual se convierte en energía cósmica. La energía cósmica inteligente se transforma en electrones y átomos. Los electrones y átomos se convierten, a su vez, en moléculas de gas, como en el caso de las nebulosas cósmicas. Las nebulosas, que son masas de materia gaseosa difusa, pasan a formar agua y materia sólida. Como Vibración Cósmica, todas las cosas son una; pero cuando la Vibración Cósmica se condensa y conforma la materia, se convierte en muchas – incluido el cuerpo humano, que es una parte de esta materia que se ha dividido y diversificado».

Así, micro y macrocosmos danzan la interminable sinfonía de metamorfosis que genera la red cósmica del Universo, donde materia, pensamiento y espíritu resuenan en el armónico zumbido de la plenitud y Todo y todos somos Uno.

La vía de la reforma de vida

Lo femenino en lo masculino y lo masculino en lo femenino

Fragmento del libro La Vía. Para el futuro de la humanidad. Autor: Edgar Morín. Cuarta parte. Reformas de vida. pág. 252-253.

Debemos saber que cada sexo lleva en sí la presencia del otro sexo, aunque de forma atrofiada, recesiva o latente. Así, el hombre ha conservado pezones, y el clítoris femenino es un pene reducido. No se trata de superar lo masculino o lo femenino en una especie unisex, sino más bien de completar la tendencia a la igualdad hombre/mujer mediante el incremento de caracteres propios de la feminidad en el hombre (cuidado y ternura) y de caracteres propios de la masculinidad en la mujer (profesiones de responsabilidad y autoridad). La diferenciación (¿genética?, ¿cultural?) entre los hemisferios cerebrales ha desarrollado en el hemisferio dominante masculino la capacidad de análisis y abstracción, y en el hemisferio llamado «femenino» la intuición y aprehensión global, pero hombres y mujeres poseen los dos hemisferios, y lo ideal sería asociar el sentido de la abstracción y el análisis con el sentido de la intuición y lo global en un pleno empleo común de los «dos sexos del espíritu», como ya propugnaba Michelet.

La civilización occidental moderna, esclava del poder y de la eficacia, ha llevado a los hombres a practicar actividades técnicas, materiales, competitivas, a veces despiadadas, mientras que las mujeres han quedado relegadas al universo maternal y afectuoso. Son las mujeres las que, en un mundo de machos dominantes, brutales y limitados, han salvaguardado la amabilidad y la ternura. De ahí lo acertado de la frase de Aragon: «La mujer es el futuro del hombre», en el sentido de que toda civilización humana debe integrar las potencialidades de amor y afecto de lo femenino. Tal vez las mujeres estén mejor preparadas para unir complementariamente lo sensible y lo racional. ¡Que el hombre siga siendo hombre, pero que se feminice! ¡Que la mujer siga siendo mujer, pero que se masculinice! Que cada uno posea y asuma su propia fuerza y su propia fragilidad.

Además, en esta época nuestra en que los conocimientos están cada vez más dispersos y compartimentados, las mujeres quizás estén más preparadas que los hombres para captar la complejidad de los grandes problemas de la vida personal y colectiva. Vivimos, más que nunca, en un tiempo en que la forma de conocimiento propia de las empresas masculinas conduce a la ceguera (por incapacidad de concebir lo complejo y lo global) y a la barbarie. La civilización necesita una potente inyección de feminidad.

Psicología de la gratitud

El significado de gratitud

Fragmento del libro «Psicología de la gratitud». Autores: Divaldo Pereira Franco, Joanna de Angelis

Capítulo 1, pág. 26-29

El verbo gratitud viene del latín gratia que significa literalmente gracia  o  grato que se traduce como agradable. Por extensión, significa reconocimiento agradable por todo cuanto se recibe o es concedido.

La ciencia de la gratitud surge como la más elevada expresión de madurez psicológica del individuo, que lo impulsa a la vivencia del ennoblecimiento.

El hábito de recibir ayuda y protección se genera desde el momento de la fecundación, pasando por los diversos períodos del desarrollo fetal hasta la edad adulta, sin tener consciencia de lo que se le ha ofrecido, lo que empieza a construir el ego interesado exclusivamente en disfrutar sin mayores responsabilidades.

Acumulando favores que lo benefician, solamente adquiere noción del valor de lo que se le ofrece cuando el discernimiento aflora en la personalidad  y  lo conduce a su vez, a la contribución personal. Desacostumbrado en cierta parte a no retribuir, puede volverse soberbio y presuntuoso, atribuyéndose  méritos que realmente no conquistó.

A medida que los instintos abren espacios para las emociones, el amor ensaya sus primeros pasos en forma de bondad y gentileza con los otros, caracterizando el desarrollo ético-moral. En esta fase, el amor se manifiesta a través del deseo de servir, de contribuir, de ayudar…, en definitiva, de gratitud. Este significado existencial es relevante, ya que proporciona el cambio de comportamiento egoísta, ensayándose en las primeras manifestaciones de gentileza y altruismo.

Cuanto más se desarrolla el sentimiento afectivo, más expresivo se hace el sentido retributivo.

Al inicio se trata de una emoción-deber, que auxilia la liberación del ansia de acumular y retener. El discernimiento faculta la comprensión de que todo es movimiento en el universo en formato de dar y recibir, de conceder y retribuir, y cualquier conducta estanque propicia la instalación de enfermedades, desajustes y muerte.

La recompensa, manera simple de retribución, se presenta como el paso inicial para la futura gratitud.

En el adulto, rara vez se produce la emoción espontánea de agradecer, esto es, bendecir todo aquello que contribuye de forma automática y también afectiva, a alcanzar el nivel de existencia en el que se mueve. Cuando se conciencia de esa evocación, un himno de alegría canta en su mundo íntimo. No hay lugar para la exigencia delante de cualquier carencia o reclamación por no haber disfrutado determinadas situaciones que antes le parecían de real importancia. Reflexiona que, por la fuerza de los hábitos adquiridos en otras vidas, encuentra en su vida presente orden, progreso, bondad, o infelizmente, fenómenos perturbadores que asolan la sociedad… localizando en el contexto social un tanto amorfo, la ausencia del sentido existencial de felicidad, que empuja a dejarse conducir o arrastrar por el flujo de los acontecimientos…

El despertar para la gratitud se inicia en forma de alabanza a todo y a todos.

Francisco de Asís, al llegar al estado numinoso, de inmediato alabó la gratitud con el himno, a veces dulce, a veces suave, en favor de todas las criaturas: hermano Sol, hermana Luna, hermana lluvia, vegetales, animales y todo cuanto vibra y glorifica la creación. Cuanto más exaltaba lo que a muchos parece insignificante o destituido de valor, su agradecimiento enriquecido conseguía dignificar y enaltecer aún más las cualidades.

Ciertamente, conforme anunció un filósofo popular, la belleza del paisaje se encuentra en los ojos de aquellos que lo contemplan. No es exactamente así lo que ocurre más existe una dosis alta de razón en el concepto, ya que solamente quien posee belleza y armonía puede identificarla donde quiera que se encuentre. No teniendo esa sensibilidad desarrollada, el ser humano no puede distinguir lo banal de lo especial, lo grotesco de lo bello, y así por delante.

Claro está por tanto, que gratitud, para ser legítima, exige que haya un mínimo en la criatura de ese encanto por la vida, una delicia dulce que la torna preciosa en cualquier condición que se manifieste, que le hace comprender la magia del existir, percibiendo las dádivas que se multiplican en incontables expresiones de intercambio.

En el sentido opuesto, el ingrato es aquel que se mantiene en el proceso primario, lejos de la percepción del objetivo esencial de la existencia. Criatura maltratada que se detiene en la injuria y en las circunstancias iniciales del proceso de desarrollo ético y moral. Que se niega a crecer, albergando resentimientos de hechos de pequeña o gran monta, que encontraron aceptación emocional profunda, estableciendo como rebelión la experiencia del desarrollo emocional. Nadie puede fertilizarse emocionalmente si reacciona a los factores propiciatorios del mecanismo especial de maduración. Es indispensable dejarse moldear por las circunstancias y superarlas mediante la autoestima y el autoreconocimiento.

La gratitud es siempre en relación a otros, a los fenómenos existenciales, jamás al orgullo y la presunción. ¿Cómo reconocer agradecimiento por uno mismo sin caer en el abismo del ego sin discernimiento? ¿Cómo ser agradecido al ego, si este es incapaz de liberar las circunstancias del self , responsable por la magnitud de la mejora del ser?. Tomemos como imagen para reflexión la concha de la ostra que no permite que la perla acrisolada sea recogida. Para que tenga sentido real, la vigorosa corteza ha de romperse para que brille la gema pálida y notablemente construida.

Muchas veces o casi siempre es a través de la ruptura, de la fisura que se puede encontrar más allá del exterior la perla adormecida en la total intimidad: el diamante sumergido en el carbón grosero, la estrella escondida más allá de la nube y el polvo cósmico…

Agradecer por tanto, significa impregnarse de emoción lúcida y consciente de la realidad existencial, más no solamente por lo que se recibe, sino también por lo que nos gustaría conseguir así como por lo que aún no se es emocionalmente.

Despojándose de la esclavitud de la posesión, el ser se colma de bendiciones que esparcen la sinfonía de la gratitud.

Agradecer el bien que ha sido, así como el mal que no aconteció todavía, teniendo en vista que solamente ocurre lo que es necesario para el proceso del crecimiento espiritual, conforme la programación de la ley de causa y efecto.

Gratitud es como la velocidad de la luz recorriendo los espacios e iluminando todo la ruta sin darse cuenta, sin el propósito de diluirse en la antorcha incandescente que marca su conquista.

Una de las razones fundamentales para que la gratitud se exprese es el estímulo propiciado por la humildad que hace que todo cuanto se recibe, se comprenda, desde el aire que respiramos gratuitamente, a los nobles fenómenos automáticos del organismo que preservan la existencia.

En esa percepción de la humildad, brota el sentimiento de alegría por todo cuanto es hecho por otros, aunque no haya consciencia, en favor y en beneficio de los demás. Esa identificación proporciona la madurez psicológica, facultando comprender que nadie es autosuficiente hasta el punto de no servir a nada o nadie, en una soberbia que expresa fragilidad emocional.

Sin ese sentimiento de identificación de las manifestaciones gloriosas del existir, la gratitud no va más allá de la presunción de devolver para no estar debiendo al otro, para pasar incólume por los caminos existenciales sin cargar deudas,…

Cuando se es agradecido, se alcanza la individualidad que liberta. Para conseguir ese nivel, el camino es largo, atrayente, fascinante y desafiador.