origen

Del pensamiento mágico al pensamiento crítico

La propuesta magistral que la vida nos ofrece se concentra en una única palabra, más bien en el verbo que da origen a la matriz de lo que es. Este verbo que inicia el proceso de existir es SER.

En él se encuentran las claves de la existencia que durante algunas centurias han estado escondidas bajo el cuidado de guardianes y sacerdotisas que han preservado su integridad para que no sufriera deterioros que tergiversaran el origen de su esencia misma.

Este legado a la humanidad tiene su origen en el Uno, también llamado Unicidad. Su principio se fundamenta en la base de la complejidad, donde Ser es sinónimo de sí mismo y de la totalidad simultáneamente. Y allí es donde yo sigo instruyéndome de forma permanente, en espirales concéntricas que a veces me hacen temer por mi integridad. Entonces ocurre que recuerdo el efecto de la caricia en mi piel, del afecto en mi pensamiento y me entrego al placer de encontrarme,  descubriendo una vez más, que el pensamiento mágico ha vuelto a jugar conmigo a su juego de seducción, casi perversa.

Este juego es de una gran riqueza cósmica. Se basa en la ley de la atracción. Puede ser peligroso pero sólo si se olvidan las reglas, en éste caso sólo hay una y se llama Confianza. No hay más explicaciones que una sola palabra: con-fianza (dar sin esperar compensación inmediata).

En Spatiotempo ars, las palabras son matrices generadoras de movimiento-vida que recrean lo que llamamos “realidad”. Así que para empezar a jugar al gran juego de la evolución del pensamiento humano, un juego de dualidad entre armónicos y estridencias que componen la obra sinfónica del conocimiento del Ser, empiezo por descomponer las estructuras superficiales de la confianza para descubrir el significado que tiene en mí la palabra.

Lo primero que encuentro son patrones estructurados y organizados para sistematizar el pensamiento en una única dirección calibrada por la dualidad y fortalecida por la estructura compartimentada que debilita las conexiones sinápticas hasta el punto de casi perder la comunicación en red. Esa es la primera traba.

Para seguir el juego basta con utilizar el pensamiento crítico que impulsa el cuestionamiento de lo observado.

La dualidad está formada por la palabra y su antónimo; como ejemplos encontramos el concepto tiempo definido como Kronos y Kairós, la moral como bien y mal, la ética como correcto e incorrecto, y así hasta tejer una basta red de dualidades dentro de un sistema multidimensional y complejidad sistémica. Al estar reforzada la dualidad con la estructura compartimentada, ponemos el énfasis en una de las partes, olvidando que es la unión de las mismas la que da sentido y significado. La práctica del pensamiento crítico es la que puede rescatarnos de la estridencia de la dualidad porque calibra la balanza con armónicos de expresión de duda y énfasis en el encuentro.  Las dudas cuestionan, indagan, encuentran caminos y senderos que expresados, llevan a otras realidades más complejas y así el juego avanza.

Entonces tenemos que, la primera prueba es descubrir el juego y sus normas. La segunda es observar la dualidad y la estructura compartimentada como una manera secundaria de explicar la complejidad del ser.

El tercer desafío en la construcción del pensamiento consciente del Ser Uno, es el rito del tránsito: sendero del eterno retorno cuántico donde todo se transforma y recrea en su danza cósmica de pleno sentido, aunque no podamos comprender. La incomprensión también forma parte del proceso de aprendizaje.

Para salvarse de la locura del pensamiento mágico donde la atracción gravitacional es constante, se hace imprescindible la presencia del amor en la piel. Es la caricia que nos rescata de lo imaginario para regresar a la cadencia musical del ritmo que mece, nutre y calma. Y así la percepción se amplifica conociendo y reconociendo los acertijos disfrazados de mil colores, los rincones que juegan a decir mentiras para ganar la partida porque no saben jugar sin ganar.

Entre risas y llantos, sigue el juego en su perfecto orden caótico, construyendo la unicidad del Ser, despacito, punto a punto, tejiendo la tela de mi creación donde dibujo y coloreo mi lienzo, mi escultura, mi ser.

Así me encuentro yo. A veces perdida, otras hallada, transitando por la sacralidad de Ser, en el sendero del cuarto desafío.