unidad

Experimentando comun-unidad

Meditando entre silencio de montañas, cielo abierto, nubes claras, brisa y quietud en movimiento, vida se manifiesta como bálsamo de sabiduría plena de omnipresente gozo eterno. De repente, surge pregunta acompañada de vacío: ¿Para qué?

No hay más palabras. Se repite: ¿para qué? Se hacen presente imágenes de mañanas de hastío, cansancio, estupor, ensoñación, vuelta a empezar,… y la pregunta resuena. ¿para qué?.

Quedo perpleja escuchando la queja. Espero. Se hace el silencio que precede a respuesta y antes de entrar en el abismo, pido a Pachamama cobije mi ser en su regazo y sostenga mi torpeza. Sólo el nombre ya me acuna: Pachamaaaamaaaa susurra suave adentro.

Respiro despacio; me lleno de fragancia semilla naciente. Al instante percibo manos como huertas brotando en movimiento, ajenas a gravedad, livianas, navegan al encuentro de otras manos tierra fértil. Se entrelazan y el círculo se agranda.

Preside cálido Sol, dador de Vida. Círculo bendito de comun-unidad. Se escucha despertar.

Todo cobra nuevo sentido. En comunidad, pregunta se esfuma como nube pasajera que humedece tierra para germinar semillas de acción y hermandad. Vacío se llena, y sentido regresa despierto a amanecer salvaje, natural, fresco nuevamente.

Soledad, ausencia de sol y edad, fantasía que aprieta, pierde sentido ante COMUNIDAD. Surgen círculos discretos, espirales, danzas concéntricas que cubren Tierra de diversidad. Razas, especies, reinos y subreinos en armonía.

Si. Existe belleza. Belleza de unidad.