Citas

Biología del fenómeno social

Autor: Humberto Maturana R

Libro: La realidad: ¡objetiva o construida?. Fundamentos biológicos de la realidad. Parte I

Nuestra individualidad como seres humanos es social, y al ser humanamente social es lingüistícamente lingüística, es decir, está inmersa en nuestro ser en el lenguaje. esto es constitutivo de lo humano. Somos concebidos, creemos, vivimos y morimos inmersos en las coordinaciones conductuales que involucran las palabras y la reflexión lingüística, y por ello y con ello, en la posibilidad de la autoconciencia y, a veces, en la autoconciencia. En suma, existimos como seres humanos sólo en un mundo social que, definido por nuestro ser en el lenguaje, es el medio en que nos realizamos como seres vivos, y en el cual conservamos nuestra organización y adaptación. En otras palabras, toda nuestra realidad humana es social, y somos individuos, personas, sólo en cuanto somos seres sociales en el lenguaje.

Fragmento del capítulo Biología del fenómeno social. Sociedades humanas.

De éxtasis y amor en catalán

Paraules d’amor,
senzilles, plenes de veritat,
impregnant la pell de
dolça fragància i tendra passió.

Llavis ardents atents per
absorbir el nèctar de la vida.
Química que celebra la festa dels
sentits desperts, vius, atents.

Sol de llum il·lumina els nostres cossos
amb el foc de l’atracció.
L’estança és càlida.
El fred queda lluny, més enllà del record.

Retorn a l’úter que ens bressola
a ritme d’aigües i tambors que
bateguen melodies de cor.

Contraccions que m’empenyen a seguir,
continuar avançant.
El retorn s’ha esvaït,
només hi ha present.

Segueixo endavant
empesa per l’èxtasi fins que
el cap esclata i
un reconegut univers apareix.

Et miro i et veig. Ets aquí!

Et mantinc unida pell a pell
per imprimir la humanitat
que ens habita.

El ojo de los cíclopes mitológicos

Fragmento del Discurso 10 de «La segunda venida de Cristo», vol I, Paramahansa Yogananda.

El ojo espiritual situado en el centro crístico (en el entrecejo) es la puerta que se abre hacia el cielo, a través de la cual uno puede entrar a las esferas divinas en forma consciente y como visitante bienvenido. El ojo de los cíclopes mitológicos es un concepto verdadero, pero lo es como instrumento espiritual -y no malévolo- de percepción. En el tercer ojo de los dioses encontramos una ilustración más precisa: por ejemplo, el aspecto de Dios como el Señor Shiva -el poder de disolución de Dios para renovar las formas creadas- se representa con dos ojos físicos y un ojo divino en medio de la frente. De modo similar, en los seres astrales, los ojos físicos son apenas visibles: la visión se produce a través del ojo espiritual intuitivo. Aquellos que son lo suficientemente avanzados como para vislumbrar el cosmos físico desde su hogar celestial abren los dos ojos cuando desean contemplar la relatividad de la materia.

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A través del Yoga se explica que los dos ojos físicos son una exteriorización de las fuerzas sutiles que se encuentran en le ojo único espiritual del cuerpo astral. Desde el asiento del ojo espiritual, situado en el centro sutil del bulbo raquídeo, fluye una corriente bifurcada de energía vital hacia los ojos físicos, operación que da lugar a la percepción dual o dimensional de la materia. En la meditación profunda, cuando la mirada de ambos ojos se concentra en el entrecejo, se unen las corrientes duales positiva y negativa que fluyen desde el bulbo hacia los ojos, y aquel que medita puede contemplar el ojo «único» u ojo espiritual.